Esta entrada hace referencia a la actividad 2, titulada como "Conclusiones de la puesta en común de los dos artículos"; esto es, el artículo 26 de la Declaración de los Derechos y el artículo 27 de la Constitución española. Se trata de un trabajo individual llevado a cabo por Marcos Simón Oliva, para la asignatura Tendencias Contemporáneas de la educación, cuyo profesor titular es Antonio Mora Villamayor, en la fecha del 5 de noviembre de 2020. El contenido de esta actividad explicita a que conclusiones se han llegado tras la puesta en común y debate realizado en la clase de Tendencias contemporáneas de la educación.
CONCLUSIONES DE LA PUESTA EN COMÚN DE LOS DOS ARTÍCULOS
A
continuación, se presentan las conclusiones a las que se han llegado tras la
puesta en común del artículo 26 de la Declaración de los Derechos y el artículo
27 de la Constitución española; así como el debate llevado a cabo en la sesión
del 22 de octubre, en la asignatura de Tendencias contemporáneas de la
educación.
Con
respecto al artículo 26 de la Declaración de los Derechos Humanos, respondiendo
a la cuestión de si “todos tenemos derecho a la educación”, podríamos decir que
una sociedad sin educación puede ser viable pero antigua; se puede aprender por
transmisión de costumbres de unos a otros, pero caeríamos en una sociedad más
“anticuada”. Hoy en día la sociedad goza de una complejidad que haría que la
educación actualmente fuera algo indispensable.
El
articulo 27, recogido en la Constitución española, es muy parecido al articulo
26. La idea de “libertad de enseñanza”. Parece ser que, en la Constitución de
1978, este artículo consto de dificultades para llegar a un consenso entre los
diferentes políticos, entre los bandos de derechas e izquierdas. Al final se
llego a un pacto para establecer la libertad de catedra.
En
la escuela, la religión no debería ser considerada como una catequesis, pues
esa nos sería competencia de la escuela; este es un mal planteamiento por parte
de los profesores. Por otro lado, cabe destacar que hay diferencia entre la
religión que se cursa en un centro concertado o privado y uno público, pues en
un centro concertado se hace más hincapié a los valores que se enseñan en la
catequesis; pero, en los públicos, se trata de una formación más inconsistente.
La
educación al fin y al cabo debe ser un proceso que te permite vivir en
sociedad. De cara laboral es importante, sí, como todas las profesiones; pero
al fin y al cabo estamos buscando un futuro económico. Es cierto que somos
maestros por vocación, pero también necesitamos un futuro laboral. Sería algo
muy bonito que, efectivamente, nos formasen por el mero hecho de “enseñar”, sin
recibir nada a cambio, pero, lamentablemente, necesitamos esa remuneración
económica para poder llevar a así nuestro día a día.
Muchas
veces no se plantea ninguna alternativa fuera de la Educación Secundaria
Obligatoria (ESO). Se deben tratar de abrir más vías, que hay más realidades,
no solamente el estudio de una carrera. No todos podremos llegar a ser
astronautas, cocineros o arquitectos. Pero debemos tener muy presente que todos
y cada uno de nosotros valemos y podremos llegar a ser aquello que nos guste;
esto es, accesible para nosotros, no debemos pensar únicamente en esas
carreras.
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